La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan ¡De cada tienda, de cada cabaña, detrás de las trincheras, se oÃan aullidos estremecedores, roncos lamentos o estertores de moribundos y esta horrible recolección no habÃa acabado aún! ¡Bajo montones de cadáveres, otros heridos imploraban ayuda o morÃan, solos, en medio de la pavorosa oscuridad, entre un verdadero baño de sangre!
La marquesa, con el corazón contristado, oprimida por una angustia inexpresable, habÃa ya atravesado las trincheras para dirigirse al puesto del general Linares y ponerse a sus órdenes, cuando fue requerida por un capitán de cazadores, al que ya habÃa visto cerca del general Torral.
—Señora del Castillo, os estaba buscando por orden del general.
—¿SabÃais pues que habÃa escapado a la muerte?
—SU marquesa, lo he sabido por algunos cazadores que han tomado parte en la batalla de El Caney.
—¿Y qué deseáis?
—Si os importa salvar vuestro «Yucatán», no tenéis un minuto que perder.
—¿Qué queréis decir?
—Que la escuadra del almirante Cervera se prepara para abandonar Santiago.