La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —¡Van a zarpar! —exclamó la marquesa, en el colmo del asombro—. ¿Y los buques de Sampson y de Schelley?
—Mejor morir combatiendo sobre el mar, que rendirse más tarde sin lucha, señora —dijo el capitán—. Santiago está perdido para España y acaso también Cuba.
—¿Y la victoria de hoy?
—Será una derrota mañana. Partid, señora, si queréis intentar la salvación de vuestro «Yucatán».
La marquesa lo miró durante algunos instantes sin responder, como si se sintiera oprimida por una inmensa angustia, y después dijo lentamente, volviéndose hacia Córdoba:
—Vamos a morir, amigo mÃo… Nuestra misión ha terminado.