La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Iba delante el «Cristóbal Colón», imponente, con sus dos chimeneas, la bandera española colocada en el asta de popa, la bandera que le habÃa sido dada por las bravas mujeres de la ribera ligur, cuando descendÃa al mar de los diques de los astilleros de Ansaldo, entre los aplausos de los italianos.
La poderosa nave, honor y alarde de la industria italiana, desplazaba solamente seis mil toneladas, pero era la más sólida de toda la escuadra española y debÃa dar pronto pruebas de su excepcional robustez y confirmar plenamente la famosa frase: «a prueba de escollos».
MedÃa cien metros de eslora y dieciocho de manga, llevaba cuatrocientos cincuenta hombres a las órdenes de uno de los más intrépidos lobos de mar de España, el capitán DÃaz Moreau, y su principal armamento consistÃa en dos gruesos cañones Hontoria del 254 y un gran número de piezas de tiro rápido de varios calibres.
SeguÃan, uno detrás de otro a causa de la angostura del canal, el «Almirante Oquendo», acorazado de siete mil toneladas, tripulado por quinientos hombres a las órdenes del capitán San Lázaro, después el «Vizcaya», el más poderoso, luego el «Colón» de 104 metros de largo y tripulado por quinientos hombres, mandados por el capitán Antonio Eulate, seguido del «Infanta MarÃa Teresa», de igual tamaño y mandado por el capitán VÃctor Conca.