La ciudad del oro
La ciudad del oro Un nuevo choque, más violento que el anterior, tumbó la chalupa de babor, haciendo embarcar bastante agua.
Don Rafael y sus compañeros empuñaron los fusiles y las hachas y se precipitaron a proa, donde vieron agitarse una masa enorme delante de la chalupa.
¡Un manatà ! —gritó el doctor—. ¡Manos a las hachas y a los fusiles!