Los dos tigres
Los dos tigres —¿Y todos irán al ParaÃso?
—¡Esos, no! Las aguas del Ganges, por muy sagradas que sean, no purgarán jamás el alma de uno que haya matado, por ejemplo, una vaca.
—¿Está eso muy penado en vuestra religión?
—Tan gravemente penado, que el que lo hace va al Infierno, en donde le devorarán sin cesar unas serpientes, y padecerá los horrores del hambre y de la sed, y luego, al cabo de largo tiempo, irá a pasar millares de años transformado en el cuerpo de un jumento.
—¡Vuestro infierno debe de ser un lugar espantoso! —dijo Sandokán.
—Según nuestros libros sagrados, allà reina constantemente la noche, y no se oyen más que gemidos y gritos espantosos; y los tormentos que allà se experimentan son más terribles que los dolores producidos por el hierro y por el fuego.
»Hay suplicios para toda clase de pecados, para cada uno de los sentidos y para cada miembro en particular.
»Fuego, hierro, serpientes, insectos venenosos, animales feroces, aves de presa, venenos, picaduras y mordeduras; todo se emplea para martirizar.