Los dos tigres
Los dos tigres —Os presento a uno de los valientes cipayos del difunto capitán Macpherson, uno de los que tomaron parte en las primeras expediciones contra los thugs de Suyodhana.
—Entonces, ¿has presenciado la muerte del valiente capitán? —preguntó Sandokán.
—SÃ, señor —respondió el cipayo con voz conmovida—. ¡Murió en mis brazos!
—¿Conoces a Suyodhana? —inquirió Sandokán.
—Le he visto como estoy viéndole a usted en este momento, pues cuando disparó sobre mi pobre capitán no estaba a más de diez pasos de distancia de mÃ.
—¿Y cómo te has librado de la muerte? Porque me han contado que los thugs de Suyodhana mataron a todos los hombres que iban con el capitán.
—Por una afortunada coincidencia, sahib —contestó el cipayo—. Me habÃan dado un sablazo en la cabeza con un tarwar mientras procuraba socorrer al capitán, a quien metieron dos balas en el pecho.
»Fue tan grande el dolor que experimenté, que caà desvanecido entre las altas hierbas del junglar. Cuando me reanimé habÃa en torno un profundo silencio que se extendÃa por toda la llanura de los Sunderbunds.
»Me encontré entre montones de cadáveres. Los thugs no respetaron ni perdonaron a ninguno de los cipayos que acompañaban al capitán.