Los dos tigres
Los dos tigres La insurrección estaba vencida. Tan sólo el heroico Tantia-Topi, con la bellÃsima y fiera rhani de Yanshie y un puñado de valientes, sostenÃa aún la bandera de la libertad en los espesos junglares y los inmensos bosques de Bundelkund.
Quince dÃas después, Sandokán, Yáñez, Tremal-Naik y Damna, después de haber recompensado con largueza a Sirdar, y de haber abrazado con emoción al valiente francés, que de modo tan valioso los ayudara en la terrible empresa, se embarcaron en el Mariana y zarparon para la lejana isla de Mompracem.
Surama, que conquistó por completo el corazón del flemático Yáñez, el tigre y «Punty» formaban también parte del pasaje.
FIN