Los dos tigres
Los dos tigres Pero, probablemente, lo que asombró más al vigÃa del faro fue la tripulación de aquel velero, demasiado numerosa para un barco tan pequeño y tan extraño.
Estaban allà representadas las razas más belicosas que existÃan en toda Malasia. HabÃa malayos de color moreno y torva mirada, bugueses, mascareños, dayakos, etc.; se veÃan muchos negros de Mindanao y algunos papúas, con la enorme cabellera recogida por un peine de grandes proporciones.
No obstante, ninguno de ellos llevaba el traje nacional; todos vestÃan el sarong[2], que es un lienzo de tela blanca que llega hasta las rodillas, y el kabaj, especie de chaqueta muy larga de varios colores, pero que no impide una completa libertad de movimientos.
De entre todos aquellos hombres, sólo dos, quizá los comandantes del barco, vestÃan un traje distinto y de una gran riqueza.
Uno de ellos era un hombre tipo oriental, soberbio, que estaba sentado en un cojÃn de seda roja, cerca de la rebola del timón, en el momento en que el barco pasaba por delante de Diamond-Harbour.
Era de estatura más bien alta, asombrosamente desarrollado, de hermoso rostro, a pesar del tono muy bronceado de su tez, y con una espesa cabellera rizada, negra como ala de cuervo, que le caÃa hasta los hombros. Sus ojos parecÃan animados por un fuego interior.
