Los horrores de la Siberia
Los horrores de la Siberia OMSK, la capital oficial de la Siberia occidental, está situada a orillas del Irtish, impetuoso río que nace en los montes Altai y desemboca en el Obi, después de un curso de 6900 verstas[3].
Como casi todas las ciudades siberianas. Omsk se divide en dos partes: una, reservada a los funcionarios y a las autoridades, y en la que se hallan las cárceles y el palacio del Gobierno, y la otra, al pueblo siberiano, que pertenece casi en totalidad a la horda de los khirghises.
Está rodeada de murallas de tierra, suficientes para contener cualquier asalto de las turbulentas gentes de la estepa, y está defendida en su parte alta por una ciudadela bien provista de municiones.
La población asciende a cerca de doce mil almas; pero no es estable y sufre notables aumentos o disminuciones.
En Omsk no se sometió a los prisioneros a nuevo interrogatorio, sino que se los recluyó en la cárcel por veinticuatro horas y después salieron para Cainsk con la misma escolta.
El último correo había traído la noticia de que la cadena de forzados marchaba hacia Kolywan, para dirigirse después a Tomsk.
