Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —No, patrón —respondió con voz firme el maharata.
—Siendo asÃ, descendamos también nosotros. ¡Mi Ada no debe morir!
Se asieron a las columnas y llegaron a las ramas superiores, aproximándose a la rama fina del tronco. El tigre los alcanzó con un solo salto.
Tremal-Naik miró por la cavidad. A la claridad de los relámpagos descubrió unas muescas que permitÃan descender.
—Adelante, mi valiente maharata. Yo voy delante.
Y se dejó deslizar dentro del tronco. El maharata y Darma lo seguÃan muy cerca.
Cinco minutos después los dos indios y el tigre se encontraban en el subterráneo, en una especie de pozo semicircular, excavado en la roca viva, seis metros bajo el nivel de las sunderbunds.