Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —El bribón se habÃa escondido en los alrededores del fuerte William y allà esperaba a sus presas. Ya habÃan caÃdo seis soldados bajo su infalible lazo y sus cadáveres se habÃan encontrado desnudos y con el misterioso tatuaje en el pecho. El capitán Hall, hace unos siete dÃas, se puso en campaña con algunos cipayos, resuelto a descubrir al asesino. Después de dos horas de infructuosas búsquedas se detuvo bajo la fresca sombra de un borazo para descansar un poco. De repente sintió un lazo que le caÃa sobre la cabeza y que le apretaba el cuello. Se puso en pie agarrando fuertemente la cuerda y se lanzó sobre el estrangulador demandando socorro. Los cipayos no estaban lejos. Cayeron sobre el indio que se debatÃa furiosamente, rugiendo como un león, y lo derribaron por tierra.
—¿Y dentro de una hora ese hombre estará aqu� —preguntó el capitán Macpherson.
—SÃ, capitán —respondió Bharata.
—¡Por fin!
—¿Queréis saber alguna cosa por él?
—Sà —exclamó el capitán, que se habÃa puesto triste.
—Tenéis algún gran dolor que intentáis esconderme —dijo el sargento—. ¿Por qué no relatármelo todo? Quizás podrÃa seros útil.