Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Lo sé, amigo. Siéntate. ¿Cómo han ido las cosas?
—Muy bien; Darma ha seguido punto por punto su cometido. Si no hubiera llegado yo a tiempo habrÃa aplastado la cabeza del capitán.
—¿Lo habÃa derribado?
—SÃ.
—Bravo animal, tu tigre. ¿De forma que estás al servicio del capitán? —preguntó Kougli.
—SÃ.
—¿En calidad de qué?
—De cazador.
—¿Sabe que te has alejado del bungalow?
—No lo sé. Por lo demás, me ha concedido amplia libertad para irme a los bosques o a la jungla a cazar.
—Sin embargo, estáte prevenido. Ese hombre tiene cien ojos. ¿Sabes dónde han escondido a Negapatnan?
—En el subterráneo.
—¿Conoces ese subterráneo?
—Aún no, pero lo conoceré. Sé que tiene las paredes de un espesor enorme y que un cipayo armado vigila dÃa y noche ante la puerta.
—Sabes más de lo que esperaba. Eres un valiente.