Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¿Qué deseas? —preguntó Kougli.
—¡Ver a Ada!
—¡Ahora no! Cumple tu misión y luego… esa mujer será tu esposa. Vete, Tremal-Naik, vete.
El indio se alzó, presa de una sombrÃa desesperación y se dirigió hacia la salida.