Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra Se sacó del cinturón un mapa, lo desplegó y lo miró durante algunos instantes con profunda atención.
—Los thugs —dijo— aman a Negapatnan, que es valiente, emprendedor y fuerte. ¿Tú quieres a tu Ada? Liberta a Negapatnan. Pero no basta. Suyodhana exige de ti otra cosa.
—Habla —dijo Tremal-Naik, estremeciéndose involuntariamente.
Kougli miraba fijamente y de una manera extraña al cazador de serpientes. Luego dijo lentamente:
—Suyodhana te concede tu prometida a condición de que tú mates al capitán Macpherson…
—El capitán…
—Macpherson —repitió Kougli, entreabriendo los labios con una cruel sonrisa.
—¿Y sólo a ese precio podré librar a Ada…?
—Sólo a ese precio. En el caso de que rehúses, la Virgen de la pagoda subirá a la hoguera y Kammamuri morirá entre las serpientes. Los tenemos a ambos en nuestras manos. ¿Qué decides?
—¡Acepto! —murmuró Tremal-Naik.
—Nosotros velaremos por ti. Si tuvieras necesidad de ayuda la tendrás —dijo Kougli.
—El cazador de serpientes actuará sin los thugs.
—Como quieras; puedes irte. Tremal-Naik no se movió.