Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¿Hombres? —exclamó, fingiendo sorpresa—. ¿Dónde quieres que haya encontrado hombres, de noche, en medio de la jungla?
—Los hay, Saranguy, y bastantes. ¿Has oÃdo hablar de los thugs?
—¿Los hombres que estrangulan?
—SÃ, los que emplean el lazo de seda.
—¿Y tú dices que están aqu� —preguntó Tremal-Naik.
—SÃ, y si caes en sus manos te estrangularán.
—¿Pero, por qué están aqu�
—¿Sabes quién es el capitán Macpherson? El más despiadado enemigo que tengan los thugs.
—Comprendo.
—Les hacemos la guerra.
—La haré yo también. Odio a esos miserables.
—Un hombre valiente como tú nos será útil. Vendrás con nosotros cuando demos una batida por la jungla. Incluso desde ahora te pondré a vigilar a un estrangulador que ha caÃdo en nuestras manos.
—¡Ah! —exclamó Tremal-Naik, sin lograr dominar un relámpago de alegrÃa que le brotó en los ojos—. ¿Tenéis a un thug prisionero?
—SÃ, y es uno de los jefes.
—¿Cómo se llama?
—Negapatnan. Lo vigilarás tú. Eres fuerte, valiente y no se te escapará.