Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra En pocas palabras Bharata le informó de lo que habÃa ocurrido y de lo que habÃa visto. El capitán Macpherson estaba en el colmo de la sorpresa.
—¡Saranguy traidor! —exclamó—. ¿Pero, por qué entonces no ha huido con Negapatnan?
—No lo sé, capitán, pero Nysa lo está siguiendo.
El capitán se puso de nuevo a mirar hacia la jungla. Bharata volvió sus miradas hacia el rÃo aguzando el oÃdo ante los ruidos lejanos.
Pasaron tres largas horas. El capitán Macpherson, impaciente, estaba a punto de dejar la terraza y acudir a la jungla cuando Bharata lanzó un grito de triunfo.
—¡Mirad allÃ, capitán! —dijo el sargento.
—¡Uno de los nuestros vuelve corriendo!
—Es Nysa.
El indio venÃa con la velocidad de una flecha, volviéndose frecuentemente hacia atrás como si temiese ser seguido.
—¡Sube, Nysa! —gritó Bharata.
El indio subió la escalera, sin detenerse, y llegó jadeante a la terraza. Sus ojos brillaban de alegrÃa.
—¿Y bien? —preguntaron al unÃsono el capitán y el sargento, corriendo a su encuentro.
—Todo se ha descubierto. ¡Saranguy es un thug!
—Cuenta, Nysa, quiero saberlo todo.