Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¡Ah…!, ¡ah…! Debo… ¿comprendes…?, llevarles una cabeza… ¡Ah…!, ¡ah…! Me haces reÃr como un loco.
—¿Por qué? —preguntó Macpherson, que iba de sorpresa en sorpresa oyendo aquellas revelaciones.
—Porque la cabeza que debo cortar… ¡ah…!, ¡ah…!, ¡es la tuya…!
—¿Y a quién debes llevarla?
—¡A Suyodhana!
—¿Y quién es ese Suyodhana?
—Es el jefe de los thugs.
—¿Y dónde se le puede encontrar?
—¿Dónde quieres que esté si no es en Raimangal?
El capitán Macpherson lanzó un grito y luego volvió a caer en su silla murmurando:
—¡Ada…! ¡Por fin estás salvada…!