Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¡Saranguy! —continuó el pobre ebrio, siempre riendo—. Yo no soy Saranguy… ¡Qué estúpido eres, amigo mÃo, al creer que yo llevo el nombre de Saranguy! Yo soy Tremal-Naik… Tremal-Naik de la jungla negra, el cazador de serpientes. ¿No has estado nunca en la jungla negra? Peor para ti; no he visto nada más bello. ¡Oh, qué estúpido eres, qué estúpido!
—Soy justamente un estúpido —dijo el capitán conteniéndose a duras penas—. ¡Ah! ¿Tú eres Tremal-Naik? ¿Y por qué has cambiado de nombre?
—Para alejar cualquier sospecha. ¿No sabes que yo querÃa entrar a tu servicio?
—¿Y por qué?
—Los thugs lo querÃan asÃ. Me han dado la vida y me darán también a la Virgen de la pagoda… ¿Conoces tú a la Virgen de la pagoda? No, y peor para ti. Es bella, sabes, muy bella.
—¿Y dónde está esa Virgen de la pagoda?
—Lejos de aquÃ, muy lejos.
—¿Pero dónde?
—Eso tampoco lo sé yo.
—¿Y quién la tiene?
—Los thugs, pero me la darán por esposa. Yo soy fuerte, valiente. Haré todo lo que ellos quieran con tal de tenerla. Mientras tanto Negapatnan ha sido liberado.
—¿Y qué debes hacer ahora?