Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Ve, Darma, vuelve con los thugs —le dijo—. Tu amo corre un gran peligro.
La fiera sacudió la cabeza y partió con toda rapidez.
Pasó una larga hora. Tremal-Naik, agarrado a las barras, esperaba ansiosamente el retorno de Darma, presa de mil temores.
De pronto en el fondo de la llanura distinguió al tigre que se aproximaba con saltos gigantescos.
—¿Y si lo descubren? —murmuró, temblando.
Afortunadamente Darma pudo llegar hasta la tronera sin haber sido descubierto por los centinelas. En el cuello llevaba un gran envoltorio que Tremal-Naik, con bastantes apuros, logró hacer pasar entre las barras.
Lo abrió. ContenÃa una carta, un revólver, un puñal, municiones, un lazo y dos ramilletes de flores cuidadosamente encerrados en dos recipientes de cristal.
—¿Qué significan estas flores? —se preguntó sorprendido.
Abrió la carta, la puso ante un rayo de luna que penetraba por la tronera y leyó:
Estamos rodeados por algunas compañÃas de cipayos, pero uno de los nuestros sigue a Darma. Nos amenazan graves peligros y tu evasión es necesaria.
Uno a las armas dos ramilletes de flores. Las blancas adormecen, las rojas combaten el efecto de las blancas.