Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra Duerme a los centinelas y ten cerca de ti las rojas. Una vez libre, asalta la habitación y córtale la cabeza al capitán.
Nagor señalará su presencia con el silbido de costumbre y te ayudará. Apresúrate.
Kougli
Quizás otra persona se hubiera espantado al leer aquella carta, pero no Tremal-Naik. En aquel momento supremo se sentÃa tan fuerte como para poder asaltar la casa incluso sin la ayuda de Nagor.
Escondió las armas y las municiones bajo un montón de tierra y volvió a la tronera.
—Vete, Darma —le dijo—. Corres un gran peligro.
El tigre se alejó, pero no habÃa dado más de veinte pasos cuando se oyó a uno de los centinelas gritar:
—¡El tigre…!, ¡el tigre…!
En seguida resonó un tiro de fusil.
Siguió otra detonación, pero el animal habÃa redoblado su carrera y en poco tiempo se perdió de vista.
Se oyó un rumor de pasos precipitados y algunos hombres se detuvieron ante la tronera.
—¡Eh! —exclamó una voz que Tremal-Naik reconoció como la de Bharata—. ¿Dónde está el tigre?
—Ha escapado —respondió el centinela que estaba en la galerÃa.