Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Lo sabremos; por lo menos asà lo espero.
—¿No habrá partido?
—No hemos visto descender ningún buque de guerra por el Ganges —respondió el viejo—. Podemos, por consiguiente, estar seguros de que la expedición no ha partido todavÃa.
—¿Sabes si el capitán tiene alguna villa en Calcuta?
—Posee una en las cercanÃas del fuerte William.
—¿Se habrá alojado en ella?
—Pronto lo sabremos.
—¿Por quién?
—Por uno de nuestros afiliados que es contramaestre del «Devonshire».
—¿Qué es el «Devonshire»? —preguntó Tremal-Naik.
—Mira, aquella cañonera anclada cerca del fuerte William.
Tremal-Naik miró en la dirección indicada y distinguió, a cincuenta brazas de los macizos muros de la fortaleza, un pequeño buque de vapor, de un desplazamiento de trescientas o cuatrocientas toneladas, bastante bajo de casco y probablemente con poco calado para poder remontar fácilmente los afluentes del Ganges.
Sólo llevaba un mástil, situado hacia proa, y en popa tenÃa una gran pieza de artillerÃa emplazada en una especie de plataforma.