Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra Tremal-Naik y el viejo thug se pusieron en pie. Una ventana de la villa se había iluminado dibujándose una figura humana tras los cristales.
—¡Mira! —exclamó el thug.
—¡No aparto los ojos! —exclamó Tremal-Naik con voz sibilante.
Aquella sombra abrió los cristales y se inclinó sobre al antepecho, exponiéndose a la luz de las antorchas. Tremal-Naik dejó escapar un grito ahogado:
—¡Es él…!
—¡El capitán! —exclamó el thug.
Junto a ellos apareció Nimpor.
—¿Lo habéis visto? —preguntó.
—Sí —respondieron.
—Ese hombre no se nos escapará ya, ni dará un paso sin que sea espiado.
—¿Quién lo espiará? —inquirió Tremal-Naik.
—Dos faquires de confianza. ¿Habéis visto a Windhya?
—Somos sus huéspedes —dijo el thug.
—¿Tenéis aquí una chalupa?
—Sí.
—Llevadme adonde está él. Los sapwallah han terminado y por consiguiente podemos irnos.