Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Vendrá —dijo el faquir con voz tranquila—. El capitán no dejará escapar la ocasión de obtener asà una información tan valiosa. Pero… veo un hombre que se acerca corriendo.
—¿Uno de los nuestros…?
—No lo sé.
Tremal-Naik se alzó hasta la columna que habÃa servido de observatorio a Windhya y extendió su mirada por la orilla del rÃo.
Un hombre avanzaba corriendo con todo su aliento, como si fuera perseguido por alguien o tuviera una noticia urgente que comunicar. Cuando estuvo más cerca se comprendió que debÃa de ser un dondy porque tenÃa en su mano un bastón adornado con un trapo ondulante.
—Es un enviado de Nimpor —dijo el viejo thug—. Nos trae seguramente alguna buena noticia.
El dondy, puesto que realmente era un faquir perteneciente a esa casta de santones y mendigos bastante venerados en la India, subió rápidamente la escalinata y se detuvo ante Windhya, al que dijo con voz fatigada:
—¡Viene…!
—¿Solo? —preguntó Windhya.
—No, viene acompañado de seis hombres.
—¡Aunque esté entre mil cipayos lo mataré! —exclamó el cazador de serpientes, exaltado.
—¡Entonces ha creÃdo la historia de la delación…!