Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Hay un pasaje, pero ahora se encuentra sumergido.
—Tratemos de abrirlo.
—El túnel se secará y los cipayos nos cazarán.
—Es mejor una persecución que la muerte cierta —dijo Tremal-Naik—. Rápido, Windhya, encuentra la plancha o en pocos minutos estaremos ahogados.
—Mantén alta la antorcha —dijo el faquir al viejo thug—. Si se apaga estamos perdidos.
El agua continuaba irrumpiendo furiosamente en la caverna, pero, como todo el túnel estaba ya invadido, las oleadas se habÃan calmado. No obstante, el nivel continuaba elevándose y los cinco hombres se encontraban sumergidos hasta el pecho. Unos minutos más y el agua llegarÃa a sus barbillas.
Después de haber observado las paredes de la caverna, el faquir se habÃa dirigido hacia un ángulo y luego, provisto de una buena cantidad de aire, se habÃa sumergido resueltamente para hacer saltar el muelle de la plancha.
Tres veces se vio obligado a volver a la superficie para respirar; a la cuarta inmersión encontró finalmente el botón y lo pulsó con todas las fuerzas de sus dedos. Casi en seguida en aquel ángulo se formó un pequeño remolino, luego se oyeron mugidos cortos que cada vez se hacÃan más claros.