Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¿Es amplio?
—Y también bastante alto. Yo pasaré primero.
—Vigilemos a Bharata —dijo Tremal-Naik.
Los cinco hombres hicieron buena provisión de aire y luego se hundieron simultáneamente.
Tras cuatro brazadas llegaron al pasadizo sumergido y se metieron por él nadando vigorosa y rápidamente.
Durante aquella inmersión, dos veces Tremal-Naik intentó salir a flote creyendo que había atravesado ya la galería y había llegado a la segunda caverna, pero las dos veces chocó contra la bóveda. Al tercer intento su cabeza emergió finalmente.
Apenas hubo llenado sus pulmones de aire gritó:
—Windhya, ¿dónde estás?
—Cerca de ti —respondió el faquir.
—¿Y los otros?
—Yo estoy aquí —respondió el viejo thug.
—Y también estoy yo —dijo el dondy emergiendo a pocos pasos de ellos.
—¿Y Bharata? Nadie respondió.
—¡Bharata! —repitió Tremal-Naik.
Tampoco aquella segunda llamada obtuvo respuesta.
—¡Por la muerte de Siva! —gritó el cazador—. Ese bribón ha desaparecido.
—Quizá se haya ahogado —sugirió Windhya—. Dejemos a los muertos y pensemos en nosotros. ¡Si os interesa salvar la piel, seguidme!