Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Y también nosotros —dijeron el viejo thug y el dondy.
—¿Qué quieres insinuar?
—Que intentaremos pasar bajo el agua —respondió resueltamente Tremal-Naik.
—¿Y el prisionero…?
—Nos seguirá, si no quiere ahogarse.
Le quitó la mordaza que habÃa puesto en los labios de Bharata y le dijo:
—Si quieres vivir, ven con nosotros. ¿Sabes nadar?
—Sà —respondió el sargento.
—Entonces sÃguenos.
En aquel momento se oyó en la lejanÃa una detonación, que repercutió muchas veces en las galerÃas y en la amplia caverna.
—Han hecho estallar otra vez un explosivo —dijo Windhya.
—Habrán hecho saltar la segunda plancha para poder continuar la persecución.
—¡Apresurémonos!
Se dirigieron al otro extremo de la caverna y volvieron a sumergirse. Al ser el suelo bastante inclinado, el agua se habÃa encharcado, obstruyendo enteramente la galerÃa que debÃa de comunicar con la segunda caverna.
—El paso está ante nosotros —dijo Windhya.