Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Entonces, para nosotros todo habrÃa acabado —dijo Windhya con resignación—. No temo a los hombres del capitán; la galerÃa llena de agua que hemos atravesado basta para protegernos. Lo que me espanta es el agotamiento de nuestras fuerzas.
—Yo ya comienzo a estar cansado —dijo el dondy, que nadaba penosamente—. Si tuviera que mantenerme a flote todavÃa media hora no lo lograrÃa.
—Ve a buscar el túnel —dijo Tremal-Naik a Windhya—. Nosotros intentaremos seguirte.
El faquir nadó hasta que encontró la pared de la tenebrosa galerÃa y luego se puso a seguirla para descubrir más fácilmente el pasadizo.
Tremal-Naik y sus compañeros, guiados por el gorgoteo del agua removida por los brazos del nadador, lo siguieron procurando mantenerse unidos para no perderse.
Aunque los cuatro eran valientes y resueltos, el fúnebre rumor de las aguas removidas por sus miembros y aquella profunda oscuridad hacÃan gran impresión en sus ánimos. Incluso Tremal-Naik se sentÃa presa, poco a poco, de una vaga sensación de terror que iba en aumento.