Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Para derribarla se necesitarÃa una mina —dijo.
—Volvamos a la caverna y busquemos otro paso —sugirió el dondy.
—Si no lo hemos encontrado antes, dudo que lo descubramos ahora.
—Veamos —dijo Tremal-Naik—. ¿Estás seguro de que el pasaje no está sumergido?
—Si estuviera cubierto de agua no habrÃa ya aire respirable.
—Vamos, pues, a buscarlo —aconsejó el viejo thug.
—¿Y si esperásemos a que bajase el agua? —preguntó el dondy.
—¿Y los cipayos? —dijo el thug—. ¿Has olvidado que nos persiguen…?
—El túnel nos protege.
Como para darle un mentÃs al dondy, en aquel momento se oyó a breve distancia un espantoso estallido y luego un relámpago luminoso cruzó por la caverna, iluminándola enteramente.
Las aguas, elevadas por el estallido de alguna mina poderosa, se lanzaron entonces contra las paredes con ruidos ensordecedores, mientras de las bóvedas oÃan precipitarse, con zambullidas sordas, pedazos de roca.