Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra Los campesinos encendieron un fuego gigantesco en la base de la escalinata y luego volvieron a sus cabañas para coger ollas, arroz y leche, con los que preparan todo para el madame-pongol.
Esta ceremonia, que se celebra en el décimo mes de tai, correspondiente a nuestro enero, es una de las que los hindúes celebran con más devoción. Se destina a festejar la vuelta del sol al hemisferio septentrional y dura dos días.
La primera fiesta se llama poerum-pongol y se realiza en casa.
Se ponen a hervir cazuelas llenas de leche purísima y de arroz, y del modo en que hierve el líquido se deducen los auspicios. Antes que nada, sin embargo, debe purificarse el hornillo con estiércol de vaca. El arroz cocinado se sirve a los miembros de la familia y a todos los que han asistido a la ceremonia.
Por el contrario, la segunda fiesta se llama madame-pongol, o sea, fiesta de las vacas, animales que los indios consideran sagrados.
Se toman bastantes animales, se les doran los cuernos, se les adornan las colas con ramos de flores; después se les conduce en procesión por los campos, precedidos y seguidos por una multitud de músicos, encantadores de serpientes, bayaderas, sacerdotes y ante las pagodas se les da de comer el arroz hervido en la leche.