Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¿Qué sucede? —preguntó al brahmán.
—Nos preparamos para celebrar el madame-pongol. ¿No oyes el mugido de las vacas?
—¿Entrará mucha gente en la pagoda?
—Ciertamente.
—No lo permitiré.
El brahmán cruzó los brazos sobre el pecho, miró al sargento con ojos semicerrados, y finalmente, con voz tranquila, le dijo:
—¿Y desde cuándo los cipayos y el gobierno que los paga se permiten impedir las ceremonias de los hindúes?
—Hay dos hombres escondidos en tu pagoda —respondió Bharata—. Con tanto gentÃo pueden huir.
—Búscalos antes de que los fieles seguidores de Visnú lleguen aquÃ.
—No sé dónde se encuentran.
—Tampoco yo.
Después, sin parar mientes en el sargento, se dirigió a diez o doce campesinos que habÃan acudido a los sonoros toques del tam-tam.
—Encended el fuego del pongol —les dijo.
—No permitiré que esa gente que avanza entre en la pagoda —dijo Bharata.
—Prueba a hacerlo —respondió el brahmán.
Luego le volvió decididamente la espalda y entró de nuevo en el templo con paso decidido.