Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Tremal-Naik, el cazador de serpientes —respondió Kammamuri.
Manciadi comenzó a temblar.
—Hombre feroz —balbuceó.
Aghur y el maharata se miraron entre sà con sorpresa.
—Estás loco —dijo Aghur.
—Loco… ¿No sabes que sus hombres me persiguieron como si fuera un tigre?
—¿Sus hombres te persiguieron? ¡Pero si somos nosotros sus compañeros…! Nosotros no hacemos mal a nadie, pero te advierto que si no hablas claro te aplasto el cráneo con la culata de mi carabina. ¿Por qué te encuentras aqu�
—Soy un pobre indio y vivo cazando. Un capitán de cipayos me prometió cien rupias por una piel de tigre y vine aquà para buscarla.
—Continúa.
—Ayer por la noche arribé a la orilla opuesta del Mangal y me escondà en la jungla. Después se me echaron encima varios hombres y un lazo apretó mi cuello.
—¡Ah! —exclamaron los dos indios—. ¿Has dicho un lazo?
—Sà —confirmó el bengalÃ.
—¿Has visto a aquellos hombres? —preguntó Aghur.
—SÃ, como os veo a vosotros.