Los Náufragos del Liguria
Los Náufragos del Liguria Por las junturas de la escotilla grande se escapaba a intervalos un humo denso, impregnado de un fuerte olor a alquitrán y a materias grasas. El fuego debÃa de haber estallado en la despensa, que estaba inmediata a la cámara general de la tripulación, y, probablemente, se habrÃa comunicado a la carga de la estiba.
El capitán ordenó que se abriese la escotilla para poder apreciar la gravedad del incendio. El nostramo y algunos marineros. El nostramo y algunos marineros estaban levantando ya los pasadores de hierro que sujetaban la cubierta. Bajo sus pies se escuchaban golpes y como sordos silbidos; enseguida se oyeron detonaciones cual si estallaran recipientes llenos de alcohol y el alquitrán de las comisuras de la toldilla comenzó a licuarse y a hervir con el calor de dentro.
Nadie decÃa palabra; pero en los rostros de aquellos hombres se veÃa la angustia. Las caras bronceadas por el sol ecuatorial y por los vientos del mar, estaban pálidas y sus frentes, generalmente serenas, aún en medio de las tempestades, se tornaron sombrÃas.
No faltaba por levantar más que la última barra, cuando la tapa de la escotilla se alzó violentamente, volcándose sobre la cubierta como empujada por una fuerza misteriosa.
