Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia -Nos darán de nuevo la batalla- añadió Tangusa, que a los primeros cañonazos había subido a cubierta para tomar parte en la defensa, aun hallándose, como se hallaba, sin fuerzas.
-Les daremos otra lección que les quitará para siempre las ganas de importunarnos. ¿Habrá agua bastante para ir hasta la escala del kampong ?
-Durante largo trecho el río es muy profundo, y con viento favorable no habrá dificultad en subirlo.
-¿Cuántos hombres hemos perdido?- preguntó Yáñez a Kibatang, un malayo que hacía de médico de a bordo.
-Hay ocho en la enfermería, señor; entre ellos dos graves, y cuatro han muerto.
-¡Que el demonio se lleve a esos malditos salvajes y a su peregrino!- exclamó Yáñez-. ¡En fin, esto es la guerra!- añadió dando un suspiro.
Enseguida, volviéndose hacia Sambigliong, que parecía esperar alguna orden, añadió:
-La marea está a punto de alcanzar su mayor altura. ¡Tratemos de salir de este banco maldito!
CAPÍTULO III