Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia Los tigres, que comprendieron el gravísimo peligro que corría el velero, no escatimaban los golpes. Especialmente los que se encontraban en las redes de la delfinera y a caballo de los troncos no cesaban un instante, hundiendo los minúsculos flotadores ígneos, que llevaban a centenares deslizándose y volcándose a lo largo de los costados del Mariana . Sin embargo de esto, aun se escapaban algunos algodones ardientes que de cuando en cuando se adherían al barco, prendiéndose enseguida al alquitrán que despedía un humo acre y denso.
¡Ay del barco que hubiese tenido una tripulación menos numerosa! Afortunadamente, los tigres de Mompracem eran suficientes para vigilar toda la borda, y cuando el fuego comenzaba a manifestarse, las bombas lo apagaban en el acto, con un potente chorro de agua.
Más de media hora duró tan extraña lucha. Los peligrosos flotadores comenzaron a hacerse más raros, y por último concluyeron de desfilar, desapareciendo río abajo.
-¿Nos prepararán todavía otra sorpresa- dijo Yáñez que se había acercado al mestizo- al ver que su criminal tentativa les ha salido mal? ¿Escogerán otro medio? ¿Qué opinas, Tangusa?