Los Tigres de Mompracem
Los Tigres de Mompracem Echó a correr por el parque como si temiera estar cerca de la empalizada y no se detuvo hasta llegar debajo de la ventana de su habitación. De un salto subió a las ramas de un árbol y de allí pasó al alféizar. Al encontrarse en aquella casa que había abandonado con la firme decisión de no volver a ella, un segundo sollozo se le escapó de la garganta,
—¡Ah! —exclamó—. ¡El Tigre de la Malasia está a punto de desaparecer!