Los Tigres de Mompracem

Los Tigres de Mompracem

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XII. La canoa de Giro Batol

La cabaña se elevaba en medio del bosque, entre dos árboles colosales que la defendían del sol con la enorme masa de sus hojas.

Era una choza baja y estrecha, con techo de hojas de plátano, pero suficiente para dar asilo a dos personas. Su única abertura era la puerta, de ventanas no había ni rastro.

—Mi cabaña no es gran cosa —dijo Giro Batol—, pero aquí puede descansar a su gusto, mi capitán. Hasta los indígenas ignoran que existe. Puede dormir en este lecho de hojas cortadas; si tiene sed, tengo agua fresca, y si tiene hambre, tengo fruta.

—¡No pido nada más, Giro Batol! —contestó Sandokán—. No esperaba encontrar tantas cosas.

—Deme media hora para asarle un trozo de carne.

—¡Gracias! Acepto todo lo que me ofreces, porque estoy hambriento como un tigre que haya ayunado una semana.

—Entretanto, encenderé el fuego. Los árboles son tan altos y espesos que no lo dejan ver.

Es curioso el método a que recurren los malayos para encender fuego sin fósforos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker