Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar El capitán del barco le esperaba rodeado de sus oficiales, mientras que los pasajeros, que serÃan aproximadamente unos cincuenta, se agolpaban detrás, mudos y aterrorizados.
El capitán era un hombre arrogante, de alta estatura, rostro enérgico y bronceado por el sol de los trópicos, con el pelo negro y la barba rizada; en fin, un tipo soberbio de marino.
Al ver aparecer a Yáñez con el sable desenvainado, palideció, y en seguida arrugó el entrecejo.
-¿A qué debo el honor de esta visita? -preguntó, con voz temblorosa por la ira.
-¿Ha visto usted los colores de nuestra bandera? -preguntó a su vez el portugués, tras un gesto irónico de saludo.
-Sé que los piratas de Mompracem tenÃan en otro tiempo un estandarte rojo con una cabeza de tigre.
-Entonces me permitirá usted que le notifique que esos piratas han declarado la guerra a la nación de ustedes y al rajá de Sarawak.
-Me habÃan asegurado que ya no hacÃan el corso.
-Y es verdad, señor mÃo; pero el Gobierno de ustedes ha provocado a los tigres de Mompracem, y éstos han vuelto a tomar las armas.
-En conclusión, ¿qué es lo que quiere usted?