Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar A estribor habÃa varÃas piezas de mediano calibre. Yáñez se dirigió a la más cercana, que ya hablan apuntado sobre la chalupa, corrigió rápidamente la mira y en seguida dio un tirón a la correa.
La chalupa se encontraba ya a unos trescientos metros de distancia, pero ya no iba a poder seguir al crucero, el proyectil le dio en la popa con una precisión matemática, y le arrancó a un tiempo el timón y la hélice, obligándola, de este modo, a detenerse en su veloz carrera.
-¡Buen viaje, sir Moreland! -gritó con voz irónica el valiente artillero.
El angloindio hizo un gesto de amenaza, y el viento llevó hasta los tigres de Mompracem estas palabras:
-¡Dentro de poco encontraréis al hijo de Suyodhana! ¡Os espera en el golfo!
El crucero ya habla atravesado la zona luminosa y se refugiaba en la niebla.
Por última vez descargó sus cañones de caza en dirección de los barcos enemigos, que no podÃan competir con su máquina, y desapareció hacia el Este, mientras los malayos y los dayakos gritaban con voz estentórea:
-¡Viva el Tigre de Malasia!