Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Si el diablo no mete el rabo -dijo Yáñez a Tremal-Naik -, cuando llegue la escuadra de los aliados, todo estará concluido.
-¿No dejarán de perseguimos? -preguntó el hindú.
-Procurarán encerrarnos entre el Sedang y el Redjang para ponernos en el trance de tener que ir hacia la costa -respondió el portugués -, pero todavÃa espero que no han de llegar a tiempo.
-¿Y si nos encontramos allá abajo con el hijo de Suyodhana? ¿Has oÃdo lo que gritó sir Moreland?
-Pudiera ser; pero supongo que ese hombre no tendrá una escuadra bajo sus órdenes.
-¿Y si la ha armado? Los thugs debÃan de poseer inmensos tesoros, y los habrá recogido el hijo de Suyodhana después de la dispersión de la secta.
-SÃ, patrón: inmensos -dijo Kammamuri, que se habÃa acercado en aquel momento -. Durante mi cautiverio en el subterráneo de Raimangal, pude ver una caverna llena de barriles colmados de oro. Además, me dijeron que en las principales casas de banca de la India tenÃan depositadas sumas incalculables.