Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -¡Estás amargándome el cigarro, mi querido Kammamuri! -dijo Yáñez -. ¿El hijo del Tigre de la India ha podido armar varios barcos? ¡Bah! -exclamó, encogiéndose de hombros -. ¡Nuestro crucero puede hacer frente a varios a la vez, y le daremos una lección a ese señor! ¡Por cierto, que ya era hora de que se mostrase y nos permitiera ver si se parece a su padre!
-¡Qué lástima que sir Moreland no nos haya proporcionado algunas noticias acerca de nuestro enemigo! -dijo Tremal-Naik.
-¡Hum! -dijo Yáñez -. Yo sospecho que ese angloindio está más al servicio del hijo de Suyodhana que al del rajá de Sarawak.
-Razón de más para que no se le respete, señor Yáñez -dijo Kammamuri -. Usted debió dejar que disparasen toda la artillerÃa sobre su chalupa de vapor, en lugar de tocarle tan sólo.
-¿Qué quieres? ¡Me daba pena dejar que matasen a ese joven tan valiente! -respondió Yáñez.
-Y tan amable y cortés -añadió Tremal-Naik -. Cuando Damna y yo éramos sus prisioneros, se portó siempre como un verdadero caballero, especialmente con mi hija.
-¿Desde el primer momento?