Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar Ya se disponían a descender a la chalupa, cuando oyeron un cañonazo disparado a bordo del Rey del Mar.
Sandokán dio un salto.
-¿Habrán visto la escuadra de los aliados? -preguntó.
-Lo supongo -contestó Yáñez -. Veo que dirige la proa hacia nosotros.
-¡Mirad! -gritó Tremal-Naik.
Una luz vivísima iluminaba el horizonte por el oeste, unos minutos antes completamente oscuro.
La escuadra aliada, compuesta de media docena de barcos, se dirigía velozmente hacia el crucero, a fin de impedirle salir a alta mar.
-¡Pronto! ¡A bordo! -gritó el Tigre de Malasia.
Se dejaron escurrir por la cuerda uno tras otro, y la chalupa salid a toda velocidad hacia el Rey del Mar, que, por su parte, iba a su encuentro.
Aun cuando estaban muy lejos, los barcos enemigos habían roto el fuego, y los cañonazos sucedían unos a otros, algunos proyectiles cayeron a pocos metros de ambas embarcaciones. Tardarían muy pocos minutos m llegar a su destino las balas y las granadas.