Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar El Rey del Mar estaba ya a dos o tres cables, y maniobró de modo que pudo proteger a la chalupa contra los disparos de la artillería adversaria, oponiendo a los proyectiles sus resistentes costados. De un solo golpe descendió la escala.
El ingeniero Horward, Damna, Surama y Kammamuri salieron a la torrecilla de popa, gritando:
-¡Pronto! ¡Pronto! ¡Suban ustedes!
Algunos marineros habían calado ya los palangres para izar la chalupa.
Yáñez, Sandokán, Tremal-Naik y sus compañeros se lanzaron por la escala, después de haber asegurado los ganchos.
-¡Por fin! -exclamó el americano -. ¡Creí que no llegaban ustedes a tiempo!
-¡Los artilleros a sus puestos! -gritó Sandokán -. ¡Dobles timoneles a la rueda!
-¡Vamos a tener trabajo para desembarazamos de la escuadra, pero somos fuertes y veloces! -dijo Yáñez.