Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar Puede ser que pertenezcan a la escuadra angloindia. Antes no se veían en Labuán barcos tan modernos.
-Y, según parece, no piensan dejarnos -dijo Sandokán, que volvía a entrar en la torre en aquel momento -, Por fortuna, estamos fuera del alcance de su artillería. Esperaremos a que caiga la noche para hacer una falsa maniobra y doblar hacia Occidente. Saldremos de las costas de Labuán.
-¿Acaso piensan estas gentes que intentamos dar un golpe de mano en esa isla? -preguntó Yáñez.
-O en Mompracem -contestó Sandokán -. ¡Qué lástima tener que consumir tanto carbón para sostener esta velocidad!
-Por ahora, bastante hacemos con obligarlos a correr; después ya nos proveeremos a costa de los vapores mercantes.
El Rey del Mar continuaba su veloz carrera a tiro forzado, La escuadra de los aliados que intentó rodearle cerca de los escollos, se hallaba ya fuera de la vista; tan sólo los cuatro cruceros, a pesar de que iban perdiendo camino progresivamente, continuaban la persecución con renovada energía.