Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar Tal como Sandokán había previsto, las carboneras del steamer estaban punto menos que agotadas, porque el buque debía volver a aprovisionarse de combustible en Bruni antes de proseguir su camino para los mares de China.
No quedaban más que unas cuantas toneladas de carbón, cantidad absolutamente Insuficiente para completar las provisiones del Rey del Mar, que había consumido demasiado durante su precipitada huida.
Sin embargo, fueron necesarias cuatro horas para transportarlo al crucero, Juntamente con una cantidad considerable de víveres y la caja de a bordo, que se hallaba muy repleta.
Durante el saqueo, el capitán inglés no dejó su puesto ni hizo movimiento alguno para protestar.
Continué fumando con una calma realmente admirable, e incluso se dignó aceptar un vaso de whisky que Yáñez le ofreció, y lo sorbió lentamente con tranquilidad perfecta.
En cuanto se hubieron alejado las últimas chalupas cargadas de carbón, Yáñez se acercó al Inglés, y luego de haberle saludado cordialmente, le dijo:
-Señor, nosotros hemos terminado.
-Pues, entonces, también a mí me toca acabar de vivir -respondió el comandante del steamer.