Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar El Rey del Mar, guiado por Sandokán, pasó a treinta pasos de la popa del vapor, y aminoró la marcha.
Entonces, Sandokán cogió el portavoz y gritó al inglés:
-Señor, quisiera pedir a usted un favor, Si tiene usted ocasión de volver a ver a sus armadores, dígales que los tigres de Mompracem han respetado su barco porque lo mandaba un valiente. ¡Buena suerte!
Después, mientras la bandera de Mompracem saludaba al inglés, se alejó velozmente hacia el Septentrión.
El astuto y prudente Sandokán no quiso entretenerse demasiado en aquellos parajes tan próximos a Labuán, temiendo caer entre la escuadra de la colonia y los cuatro cruceros, los cuales deberían de estar buscándole encarnizadamente, así, pues, tomó el partido de dirigirse hacia las costas septentrionales de Borneo, para echarse sobre los barcos procedentes de Australia.
Era imposible, o por lo menos muy difícil, que los ingleses llegasen a imaginar que se hubiera alejado tanto del golfo de Sarawak.
Además, estaba seguro de que podría sorprender algunos barcos australianos antes de que los armadores suspendieran los viajes.