Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar »En el testamento que dejó mi padre, por el que me hacía dueño de ciento sesenta millones de rupias depositados en las casas de banca de Bombay, me imponía el deber de vengar la muerte del Tigre de la India. Largo tiempo estuve dudando, pueden ustedes creerme; pero, al fin, la voz de la sangre se impuso, y aun cuando me repugnase la idea de convertirme en vengador de aquella secta, yo, que entonces era oficial de la marina angloindia, me dejé vencer, sobre todo por la terrible influencia ejercida en mi por mi preceptor.
»Conocía toda la historia; sabía dónde tenían ustedes su refugio, y me preparé para la guerra, mandando construir cinco poderosos barcos. Como sabía que el Gobierno inglés vivía en continua zozobra por causa de ustedes, que eran vecinos demasiado próximos a Labuán y que el rajá de Sarawak, el sobrino de James Brook, esperaba, a su vez, la ocasión para vengar a su tío, me apresuré a ofrecer mí ayuda y mis barcos al gobernador de la colonia.
»Quería apoderarme de todos ustedes para vengar la muerte de mi padre; y mientras me preparaba en el mar, mi preceptor, fingiéndose peregrino de La Meca, sublevaba a los dayakos del Kabataun.