Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -¿Será la escuadra del rajá o la de Labuán? -había preguntado Yáñez.
-Me, parece que esos barcos vienen del Septentrión -contestó Sandokán -. Apostaría a que la escuadra inglesa trata de reunirse con la de Sarawak. Alguien ha debido decirles que estamos recorriendo estos mares, y se han dedicado a perseguirnos.
-Eso destruye nuestros proyectos.
-Es cierto, Yáñez, porque nos veremos forzados a huir hacia el norte. El Rey del Mar es poderoso; pero no tanto que pueda hacer frente a una escuadra.
-¿Qué es lo que te propones hacer?
-Dejar para una ocasión más oportuna la destrucción de los depósitos de carbón de Sarawak, y remontarnos hasta el cabo Taniong-Datu, con objeto de encontrar al Mariana, y en seguida echarnos sobre las líneas de navegación antes de proveernos de combustible en Monzalm. En cuanto la escuadra vaya a buscarnos a los parajes de Labuán, volveremos para ajustar las cuentas al rajá y al hijo de Suyodhana.
-¡Has nacido para ser un gran almirante! -dijo Yáñez, riendo.
-¿Apruebas mí proyecto?
-Por completo. ¿Y el Mariana?
-Le enviaremos a la boca del Redjang para que nos espere allí, y encargaremos que armen a nuestros amigos los dayakos.