Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -¿Por qué motivo? -preguntó el doctor Held, asombrado por el tono con que había hablado el herido, y en el cual parecía advertirse una gran angustia y un odio profundo -. Estos hombres son enemigos del rajá y de los ingleses; pero no de usted.
Sir Moreland miró al americano sin contestarle; pero su rostro tenía una expresión tan terrible, que le llamó vivamente la atención.
-Cualquiera diría que en la vida de usted hay algún secreto -dijo el americano.
-¡Maldigo al destino, eso es todo! -contestó el joven con voz sorda.
Luego, cambiando de tono, preguntó bruscamente:
-Doctor, ¿adónde nos conduce el comandante?
-Por ahora vamos hacía el Noroeste.
-¿A Sarawak? ¿Querrá desembarcarme?
-Qué, ¿lo sentirla usted?
-Tal vez sí.
-¿Por alejarse de la señorita Damna?
-Por otros motivos más graves -contestó el angloindio.
-¿Cuáles si no es una indiscreción mi pregunta?