Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico A las nueve fue desplegada la vela del palo de mesana y se añadió otra vela a proa para la mejor estabilidad. Asthor se colocó al timón y la «Nueva Georgia» comenzó a navegar hacia el Norte, o sea hacia el archipiélago de Nuevas Hébridas.
El viento era débil y el mar estaba algo agitado; pero la noche era clara y había salido la luna. El buque, aunque no bien servido por el palo de mesana, que, como se sabe, está situado a popa, comenzó a filar, pero con extraordinaria lentitud.
Era mucho si se conseguía que corriera dos nudos por hora.
El capitán, Ana y Fulton se retiraron a sus camarotes, dejando a sus compañeros de guardia.
Nada que merezca referirse ocurrió en aquellas primeras cuatro horas. «La Nueva Georgia», aunque tendía a salirse del camino, obligando al piloto a vigilar sin descanso el timón, a causa del palo de mesana, que ejercía un esfuerzo desequilibrado sobre la popa, navegó sin interrupción, recorriendo nueve nudos en aquellas cuatro horas.
A medianoche, el capitán, Fulton y Ana, que no había querido permanecer en su camarote, considerándose ya como un hombre de la tripulación, montaron la segunda guardia.