Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico ASESINATO MISTERIOSO
—¡Socorro!
—¡Mil bombas! ¿Quién ha caÃdo al agua?
—Nadie, señor Collin —respondió una voz desde la cofa del palo de mesana.
—¿Estoy yo sordo, acaso?
—Habrá sido el timón, que tiene las cadenas enmohecidas. —No es posible, gaviero.
—Entonces habrán sido los tigres, que rugen de un modo capaz de asustar a cualquiera.
—No; te repito que era una voz humana.
—Pues yo no veo nada, señor Collin.
—De eso estoy seguro. SerÃa preciso tener ojos de gato para distinguir algo en esta oscuridad.

A través del ensordecedor ruido de la tempestad y de los mugidos de las olas, que el viento elevaba a gran altura, se oyó nuevamente un grito que no parecÃa proceder ni de las fieras de que habÃa hablado el gaviero, ni de los hierros del timón. El segundo Collin, que estaba agarrado a la barra del timón, teniendo los ojos fijos en la brújula, se volvió por segunda vez diciendo:
—Alguien ha caÃdo al mar. ¿No has oÃdo un grito, Jack?
—No —contestó el gaviero.
—¡Pues esta vez no me he engañado!
